Wichi (Mataco - Mataguayo)
El vocablo Wichí es autodenominativo. Los wichí también han sido conocidos como matacos, término que es de carácter despectivo y que, según varios autores, es de origen español y significa "animal de poca monta". Hasta fines del sigo XIX, y en algunos casos hasta principios del XX, las formas de vida de varios grupos wichí no habían sido amenazadas aún por el contacto con la sociedad envolvente. La unidad mínima de
organización social era la familia extensa de dos generaciones. Un conjunto de familias, que compartían el territorio, constituían una unidad sociopolítica, llamada en la literatura antropológica "banda". A su vez, varias de estas unidades se agrupaban en conjuntos políticos mayores (Braunstein 1983). Se estima que mientras las bandas fueron numerosas, practicaban la endogamia. El sustento provenía de la recolección, la caza, la pesca y, en menor medida, de la horticultura, actividades que estaban organizadas acorde a las condiciones del ecosistema y al circuito de nomadización estacional que realizaban.
Desde el siglo XVI, los conquistadores españoles ejercieron presión sobre la población del área, alcanzando el río Bermejo hacia fines del XVIII (Kersten 1986). A partir de 1884, con la campaña del ministro de guerra Benjamín Victorica, se inició la ocupación y el sometimiento de la región que culminó en la segunda década del siglo XX. El móvil de la campaña militar fue sojuzgar a la población aborigen a fin de contar con mano de obra para los ingenios, obrajes y algodonales. El control militar de la zona y la creciente incorporación de mano de obra aborigen a la producción, fueron dos factores que condujeron lentamente a la sedentarización de los grupos.
Ya desde principios del siglo XVII el catolicismo realizó, sin éxito, diversos intentos por evangelizar a los wichí. Distinto fue el caso de la South American Mission de la Iglesia Anglicana que logró consolidar, en la década de 1940, su presencia en buena parte del mundo wichí.
También, a comienzos del siglo XX, se acrecentó el contacto con otros agentes de la sociedad envolvente, como los pequeños productores agrícolas y ganaderos, situación que generó conflictos interminables por las tierras y la degradación progresiva del ecosistema debido a la introducción de ganado. Asimismo, por esa época, lo wichí empezaron a ser integrados como fuerza de trabajo al desarrollo del capitalismo periférico que comenzaba a expandirse en el área. De esta manera,
fueron incorporados como mano de obra barata a la producción de los ingenios azucareros que se hallaban en las provincias de Salta, Jujuy y Chaco. En conjunto, la instalación de iglesias, la construcción de caminos, la contratación de mano de obra en ingenios, obrajes y algodonales, la progresiva aparición de poblados, el agotamiento del ecosistema y el acceso a los artículos de almacén, condicionaron, tarde o temprano, la sedentarización definitiva. En la actualidad, muchos asentamientos poseen, en propiedad comunal, los derechos de propiedad de las pequeñas parcelas de tierra que ocupan. A principios de la década de 1980 los wichí adoptaron el evangelismo al cual integraron sus propias prácticas shamánicas.
Geografía
El hábitat de los aborígenes wichí es la región chaqueña. Los asentamientos se distribuyen en tres provincias argentinas, norte de Chaco, centro y oeste de Formosa y este de Salta; y en el sur de Bolivia, sobre el río Pilcomayo. El área presenta una configuración multiétnica que, en la actualidad, reúne aproximadamente a 170.000 aborígenes.
Los procesos de sedentarización y localización de estos grupos fueron estudiados
por Rodríguez Mir y Braunstein (1993/94). La distribución espacial que los asentamientos presentan en la actualidad responde, en gran medida, al control del territorio que los grupos tenían en los tiempos en que nomadizaban. El trabajo de investigación está siendo realizado, hasta el momento, en dos asentamientos ubicados en el centro de la provincia de Formosa -Tres Pozos y Lakhawichí.
Estos asentamientos son el resultado parcial de la dispersión de los grupos que en 1930 fueron reunidos, sin tener en cuenta ninguna distinción de parcialidades, en la reducción "Francisco Javier Muñiz" que estuvo a cargo de la Comisión Honoraria de Indios del Congreso de la Nación. Previamente, dichos grupos se habían instalado en sitios cercanos al trazado de la ruta 81 y a la vía férrea -construida entre 1908 y 1931- que conecta la ciudad de Formosa con Embarcación en la provincia de Salta, atraídos por la posibilidad de conseguir trabajo y llevar a cabo intercambios comerciales en los poblados que surgían con la llegada del tren. Algunos wichí se establecieron en puntos comprendidos dentro del territorio de procedencia y hoy conforman los asentamientos de Lakhawichí, Tres Pozos, Pozo del Mortero y Laguna Yema. Asimismo, debido a la dependencia creciente con los criollos de la ciudad de Las Lomitas, en tanto proveedores de artículos de almacén y de esporádicos trabajos, así como al empobrecimiento de los recursos naturales provocado por la depredación que causaban los colonos blancos, varias familias se fueron acercando a la ciudad mencionada hasta que se formó el asentamiento periurbano de La Pantalla. En la actualidad, en cada uno de los asentamientos se creó una Asociación Civil que posee los títulos de propiedad de las tierras que ocupan.
Lengua
El wichí es una lengua mataco-mataguaya. En Argentina, los hablantes wichí se encuentran en las provincias de Chaco, Salta y Formosa. En Bolivia, en el Departamento de Tarija, en el límite entre aquel país y Argentina.
El número exacto de hablantes es todavía un enigma. Según Barabás y Bartolomé (1979) había 12.000 wichí en las provincias de Salta y Formosa, y aproximadamente 3.200 más en la provincia del Chaco. García (2002) menciona la existencia de 40.000 wichí en Argentina y Bolivia.
Una clasificación vernácula hace la distinción entre phomlheley (lit. gente de río arriba) y los chomlheley (lit. gente de río abajo), siguiendo el curso de los ríos Pilcomayo y Bermejo (Teuco).
El wichí es, estructuralmente, una lengua con tendencia a la polisíntesis y sufijante. Los argumentos centrales se manifiestan en la morfología. Al igual que las lenguas chaqueñas
distingue entre sustantivos alienables e inalienables. Hay un prefijo nominal para sustantivos alienables que coocurre con el prefijo posesivo. En los verbos, en los sustantivos y otras clases de palabras menores se manifiesta un sistema de sufijos deícticos que señalan si el referente está o no a la vista. Los verbos están formados por una raíz y un prefijo pronominal, pero pueden coocurrir con afijos provenientes de hasta 15 clases posicionales diferentes. La lengua tiene un solo paradigma de formas pronominales enclíticas para marcar sujetos transitivos e intransitivos por igual. Hay una serie de sufijos que denotan al objeto participante humano. El inventario fonológico es grande; comprende oclusivas y sonorantes, glotalizadas y aspiradas, y fonemas vocálicos cuyo número varía de 5 a 6 según las regiones.
Variedades dialectales
Los hablantes nativos reconocen varios dialectos y advierten que varios de ellos son ininteligibles. También las fuentes escritas mencionan varios dialectos del wichí. Hasta el presente, se han señalado cuatro, tres de ellos, por Tovar (1961): el dialecto vejoz, hablado en la ciudad de Embarcación (Salta), el guisnay en el este de Salta (Mosconi, Tartagal, Misión La Paz) y el oeste de Formosa (Departamento Ramón Lista), y el noctén en Bolivia. Independientemente del hecho de que éstas constituyan áreas dialectales, la clasificación no incluye los asentamientos a lo largo del Río Bermejo o Teuco en Salta (Departamento Rivadavia), Chaco (localidades de Nueva Pompeya, Sauzalito y zonas aledañas), y Formosa (Pozo del Tigre, Las Lomitas, Bazán, Pozo del Mortero, Laguna Yema e Ingeniero Juárez).
La variedad dialectal del centro de la provincia es similar a la que se habla en los asentamientos ubicados junto y a lo largo del Río Bermejo en el Chaco. Gerzenstein (1991) y Golluscio (1994,1999) dieron comienzo a la documentación de este dialecto en las provincias de Chaco y Formosa respectivamente en la década pasada. Golluscio ha denominado al dialecto de Sauzalito (Chaco) como "dialecto del Teuco", señalando así esta cuarta variedad dialectal que no había sido tenida en cuenta en la clasificación de Tovar. Nuestro proyecto se centra en la documentación del dialecto de Teuco, puesto que es aún una variedad poco documentada y los hablantes han buscado asistencia técnica para grabar y transcribir textos que puedan contribuir a la educación formal y a la difusión de la cultura. El área sobre la cual se trabaja abarca más de 60 comunidades distribuidas entre las provincias de Chaco y Formosa
Equipo wichi
Alejandra Vidal (lingüista), Miguel Ángel García (antropólogo), Verónica Nercesian (asistente lingüista) y Camila Juárez (asistente de etnomusicología).






