Tapiete (Tupí - Guaraní)

La lengua y la cultura de los tapietes han sido poco estudiadas no sólo en Argentina sino también en Bolivia y Paraguay. Nordenskiöld (1910), Schmidt (1937) y Métraux (1946) son los primeros etnógrafos en realizar investigaciones entre los tapietes y aportaron importantes datos sobre su historia y cultura. Estudios recientes sobre los tapietes de Bolivia (Gutiérrez 1995, Carbajal 1998, Arce 2003) contribuyen con datos etnográficos actualizados.

 

Los tapietes habitaban en el sudeste de Bolivia y eran tradicionalmente cazadores recolectores que practicaban la horticultura y la pesca. Durante la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932-1935), los tapietes fueron tomados como prisioneros y llevados al Paraguay. Muchos de ellos permanecieron en Paraguay después de la guerra, mientras que otros migraron a la Argentina y se asentaron en las afueras de la ciudad de Tartagal para trabajar en los ingenios azucareros y en los aserraderos. Se tornaron una sociedad más agrícola, complementando su dieta con la cacería, pero en la actualidad no practican la agricultura, en parte debido a la falta de tierra. Numerosos tapietes tienen trabajos temporarios en la ciudad de Tartagal o como trabajadores agrícolas.

 

Los tapietes están asentados en un barrio llamado Misión Los Tapietes (cuatro manzanas de extensión), con una población de 750 individuos que está rodeada de barrios con población criolla. Sus hijos son una minoría en la escuela pública del asentamiento. Probablemente este factor, sumado a otros como los matrimonios interétnicos, ha contribuido al proceso de cambio cultural y abandono abrupto de la lengua principalmente en la transmisión intergeneracional. Sin embargo, es importante observar que en los últimos años los tapietes han estado involucrados en una serie de intercambios y viajes con los tapietes de Bolivia y Paraguay. Estos contactos han ayudado a revitalizar la lengua en la comunidad tapiete argentina. En el caso paraguayo, los tapietes son una sociedad agrícola que mantiene el uso de la lengua. Asimismo, las comunidades bolivianas dependen de la agricultura, la caza, pesca, recolección y trabajos temporarios. En estas comunidades persiste el uso de la lengua.

La instrumentación de un programa de educación bilingüe en la Argentina ha brindado a los indígenas una mayor participación en el sistema educativo y una oportunidad para valorizar su lengua y su cultura. La escuela de la Misión Los Tapietes ha contratado a dos auxiliares bilingües para asistir a los niños de primero y segundo grado.

 

Geografía

 

Los tapietes habitaban originariamente la región del Gran Chaco, que se extiende entre Bolivia, Paraguay y Argentina. Con excepción de la comunidad tapiete de Tartagal asentada en una ciudad, los tapietes de Bolivia, Paraguay y la comunidad de Curvita en la Argentina están asentados en una zona típicamente chaqueña. Esta zona es seca, de vegetación xerofítica y monte bajo. La estación lluviosa es de diciembre a marzo. Los árboles como el algarrobo (Prosopis juliflora), el mistol (Zyzyplus mistol) y el chañar (Geoffreae decorticans) brindan frutos que son recolectados por los tapietes para su consumo. El chaguar (Bromelia serra) es una planta de múltiples usos: sus hojas fibrosas se usan para hacer sogas, redes, hamacas y bolsos y el tallo se tuesta y come. La fauna se compone de pecaríes, tapires, corzuelas, antas y animales domésticos como, por ejemplo, las gallinas, cabras, ovejas y cerdos. Los tapietes asentados en las proximidades del río Pilcomayo se dedican a la pesca durante seis meses del año, actividad que constituye una importante fuente de alimento y de ingreso económico.

Lengua

 

El tapiete pertenece a la familia lingüística tupi-guaraní, una de las más documentadas y estudiadas de América Latina. Rodrigues (1984/85) distingue siete grupos de lenguas que conforman la familia tupi-guaraní. Según este autor el tapiete pertenece al primero de estos grupos junto con el guaraná antiguo, mbya, xetá, ñandeva (chiripá), caiwá, guaraní paraguayo, guayakí y chiriguano.

 

El origen de los tapietes ha sido objeto de debate. Existen dos hipótesis al respecto. La primera sugiere que los tapietes son guaraníes que habiéndose separado del grupo de origen, mantuvieron su lengua y adquirieron las costumbres de otros indígenas chaqueños, especialmente los tobas (Cardús 1986 en Schmidt 1938). La segunda hipótesis sugiere que los tapietes son una tribu de la región chaqueña que habla una lengua tupi-guaraní. Específicamente, fueron "chiriguanizados" por los ava-guaraní (conocidos como chiriguanos). A nivel lingüístico, esta sugerencia implica que la lengua tapiete es el resultado de la adopción de la lengua guaraní por parte de un grupo indígena de origen chaqueño (Rodrigues 1984/85:42), hipótesis que es rechazada por los mismos tapietes.

 

En términos de las características tipológicas, el tapiete es una lengua activa/inactiva, cuyo orden es SOV. El tapiete exhibe prefijación, sufijación y reduplicación parcial. Los prefijos codifican modalidad, marcadores de persona y causación (causativo morfológico mb+- ~ m+-). Los sufijos codifican causación (causativo morfológico -ka), tiempo, aspecto y cambios derivativos.

Un aspecto morfológico interesante que diferencia al tapiete de otras lenguas tupi-guaraní es la alternancia a- ~ ai- como marcador de la primera persona en singular. En las lenguas tupi-guaraní esta alternancia no tiene contenido funcional, mientras que en tapiete el prefijo ai- parece estar relacionado con la expresión de voz media ( a-mank+ "Yo mojo algo" vs ai-mank+ "Yo me mojo a mí mismo").

 

Equipo tapiete

 

Hebe González (lingüista), Silvia Hirsch (antropóloga), Carlos Masotta (antropólogo visual), Florencia Ciccone (asistente lingüista) y Andrea Rubio (asistente).