Se realizó el debate con la licenciada en bibliotecología chilena Karin Ballesteros.
Con motivo de los 36 años del Golpe Militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende el CAICYT, organizó una charla para divulgar la destrucción de la cultura chilena luego de 17 años de Dictadura Militar.Nuestra invitada fue Karin Ballesteros encargada de la Gestión Documental y Archivos del Instituto de Salud Pública de Chile que presentó el trabajo “Destrucción del Libro en Dictadura Militar en Chile 1973-1990”.
Ballesteros en su ponencia, que se vio muchas veces interrumpida por las preguntas del público, detalló la destrucción de libros por manos militares de su país y por parte de personas privadas que temían por sus vidas y que debieron deshacerse de sus bibliotecas y autocensurarse.
En Chile a diferencia de la Argentina aún no se ha podido establecer si el gobierno militar tuvo un plan cultural. Según Ballesteros parecería que no, Se sospecha que la destrucción llevada a cabo fue azarosa.
Los años de dictadura que sufrió el pueblo chileno entre 1973 y 1990 han dejado su cultura en ruinas. Según estimaciones privadas en los primeros 10 años del gobierno militar cerraron el 60 % de las librerías trasandinas y las tiradas editoriales cayeron estrepitosamente. Las mismas no superaban los 3 mil ejemplares, cifras editoriales de principios de siglo XX, cuando Chile era país con la mitad de densidad demográfica. Al mismo tiempo en esta etapa oscura había censura previa, cualquier libro que se quería editar debía estar autorizado por las autoridades designadas por la dictadura.
La Editora Nacional Quimantú impulsada por la Unidad Popular de Salvador Allende fue el principal blanco cultural de los militares encabezados por Augusto Pinochet. Quimantú revolucionó el acceso al libro de las clases populares como lo fue EUDEBA en la Argentina, su lema era que un libro no podía superar el precio de un atado de cigarrillos.
En el caso de las Bibliotecas Públicas, aunque no fueron un objetivo primordial hay bibliotecarios chilenos desaparecidos, aunque en menor número que en la Argentina y los bibliotecarios debieron esconder miles de volúmenes para que no fueran destruidos.
Las bibliotecas públicas actualmente según Ballesteros no están respondiendo a los intereses del público y han disminuido la cantidad de usuarios. Lo que empobrece aún más la situación es el alto precio de los libros a causa de que pagan IVA. Estos hechos los hace más inaccesibles.
El público le hizo distintas preguntas sobre las Brigadas Internacionalistas Solidarias para el Fomento y Desarrollo de las Bibliotecas, los Centros de documentación y los Archivos de Bolivia, el estado actual de las bibliotecas públicas y archivos de Chile, las condiciones actuales de la cultura trasandina, de la lectura de los sectores populares, notoriamente marcada por los resabios de la dictadura y la censura en la televisión chilena.
El investigador venezolano Fernando Báez en su último libro El Saqueo Cultural de América Latina: de la conquista a la globalización ha citado el trabajo que Ballesteros presento en el 17 de septiembre pasado en el CAICYT.
La conferencia fue grabada y en breve podrá ser consultada desde nuestro sitio web.






